Leer

Desde hace algunas semanas Irene y yo hemos tomado la costumbre de leer en la cama antes de dormir, dicha costumbre siempre había sido un tanto difícil de tomar para mi, a las primeras páginas comenzaba a cabecear, eso sin tomar en cuenta el hecho de que a veces mi luz molestaba a mi pareja o el ruido de la televisión no dejaba concentrarme y un largo etcétera. Sin embargo nuestra costumbre de la lectura se desvió un poco.

Hemos comenzado a leernos el uno al otro. Tengo al lado de mi cama en este momento una pequeña colección de libros de cuentos que hemos comenzado a leernos desde hace ya varias semanas, nos tomamos nuestro tiempo y es curioso como la lectura toma un sentido completamente nuevo al leer en voz alta y tener a un espectador a tu lado atento a tus palabras. Eso nos ha llevado a la lectura de viejos y nuevos clásicos para el deleite de nuestras noches. Las palabras que resuenan para llegar a otros oídos son nuevas, leo con la misma avidez con la que pongo atención a lo que me leen. He regresado a mi biblioteca en busca de nuevos y más interesantes elementos que hagan de los cuentos una experiencia cada día más divertida. Anoche fue el turno de Sir Arthur Conan Doyle. Mañana, no lo se, tal vez recurra a Lovecraft o a Poe.

Fantasmagóricos